La flexibilidad domina la arquitectura. Todo cambia y las construcciones también deben tener la capacidad de transformarse y adaptarse a las circunstancias. Los espacios diáfanos imperan incluso en el diseño de viviendas. Desaparecen los tabiques divisorios y se sustituyen por tabiques móviles que se despliegan y se recogen. Parece una moda de finales del siglo XX que se impone en el XXI, pero tiene prácticamente 100 años y un símbolo: la Casa Rietveld Schröder (Utrecht, Holanda), uno de los hitos de la arquitectura moderna.

 

Por el día, un salón diáfano; por la noche, tres dormitorios

Este era el deseo que la señora Truus Schröder (35 años, viuda y madre de 3 hijos) le expresó a Gerrit Rietveld cuando le encargó su vivienda a comienzos de 1924. Según los propios biógrafos y analistas de la obra del famoso arquitecto holandés, representante del movimiento artístico De Stijl, sin el papel desempeñado por la señora Schröder en el diseño y construcción de su casa, Rietveld hubiera optado por una construcción con paredes fijas. La idea de crear un gran espacio único, que pudiese dividirse en estancias más pequeñas mediante tabiques móviles en la planta superior, fue de la señora Schröder. 

Construida en acero, ladrillo y vidrio, la Casa Rietveld Schröder es una composición asimétrica en planta libre de planos horizontales y verticales. En la planta baja, una cocina/comedor, un estudio/despacho de trabajo, una sala de lectura, un baño y un pequeño dormitorio para el servicio. Y en el centro de la planta, la escalera que comunica con la planta superior, absolutamente diáfana, salvo por el espacio ocupado por el aseo y el baño.

Aún a día de hoy, cuando visitas la casa Rietveld Schröder, convertida en museo, parece que estás viendo una casa del futuro. Porque, aún con los tabiques móviles totalmente corridos, dejando la planta descubierta, no percibes un ambiente indiferenciado. El mobiliario, sutilmente encastrado, y el color, crean un conjunto vivo que contrasta y se funde con el exterior a través de los ventanales.

Empieza entonces el espectáculo de hacer surgir tabiques móviles que van deslizándose por unos carriles de acero, dando lugar a uno, dos y tres dormitorios; el primero para la propia señora Schröder, el segundo para sus dos hijas y el tercero, para el hijo. Por tanto, solo por la noche el espacio se divide y jerarquiza. Durante el día, es el lugar donde se desarrolla la vida familiar, por lo que las habitaciones desaparecen permaneciendo únicamente las camas, transformadas en sillones con el simple añadido de cojines.

Rietveld, por tanto, diseñó la casa en su conjunto y la señora Schröder determinó con él su interior, presionándole hacia los conceptos de apertura y flexibilidad. La relación de colaboración fue tan fructífera que, terminada la vivienda a finales de 1924, continuaron trabajando juntos. Esta estrecha colaboración contribuyó, sin duda, a que Rietveld lograse convertirse en un icono del movimiento moderno en la arquitectura del siglo XX.

tabiques móviles en la Casa Rietveld Schröder
tabiques móviles en la Casa Rietveld Schröder

Otros ejemplos de arquitectura moderna de Rietveld en Utrecht (Holanda)

La Casa Rietveld Schröder forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, pero no es lo única obra de Rietveld que se puede visitar en Utrecht. Cuatro años después de terminar la Casa Rietveld, el arquitecto diseñó Erasmuslaan, un edificio de cuatro viviendas adosadas en un bloque de cristal que rompió todos los cánones de estética de la época, tanto en exteriores como en interiores. En estos últimos volvió a aplicar, con la colaboración de la señora Schröder, el concepto de flexibilidad mediante tabiques móviles guiados por suelo y techo, permitiendo así la posibilidad de subdividir el espacio según las necesidades de los vecinos. Erasmuslaan también es en la actualidad un museo.

Finalmente no se puede obviar que cientos de holandeses pueden presumir de vivir en una casa de Rietveld, pues obra suya es el famoso barrio de 600 viviendas sociales de Robijnhof, también en Utrecht, construido entre 1953 y 1956. El diseño de las viviendas tenía que cumplir estrictamente con los requisitos de la Ley de Vivienda y no superar ni en un céntimo lo estrictamente presupuestado, por lo que una vez más el arquitecto volvió a contar con la colaboración de la señora Schröder para crear espacios inteligentes, absolutamente flexibles con tabiques móviles que permitiesen la fusión de estancias. Los planos iniciales incluyeron incluso la cocina abierta al salón, algo tan popular hoy en día, pero que entonces no se permitió porque no se consideraba dentro de los cánones higiénicos de la época.

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